jueves, 16 de septiembre de 2010

frente al miedo: capitulo 1



summary: ann es una chica normal, que tras tener un accidente en auto vivira la peor de sus pesadilla...


Tu peor pesadilla


Pum pum el sonido del bajo retumba en el parlante, sigo el ritmo de la melodía mientras siento que todo mi cuerpo se retuerce en la pista de baile, los cuerpos se rozan entre si en un constante movimiento espasmódico. 


Las luces de colores tintinean creando diferentes formas a mí alrededor, el constante tintineo de la bola de cristal me deja anonadada, mientras me entrego al ritmo de la música. Todos seguimos el ritmo de la música mientras tomamos con desesperación de la bebida que pasa de mano en mano.

 Cada vez me siento más eufórica y mi corazón late como el aleteo de un colibrí. Todos son caníbales que se alimentan de este momento, de su compañero, de la energía de su pareja. Y por un momento olvido hasta de quien soy mientras mi mente deja de analizar y me entrego solo a mis sentidos. No nos vemos los rostros, no sabemos quien tenemos al lado, podría ser un monstruo hoy todos festejamos la noche de brujas, camuflándonos como otro ser sobre natural, pues sabemos que esta noche todo puede suceder.


No tenía muchas ganas de festejarlo pues hace un año mi novio murió en este día. Dicen que lo mordió un animal pero se que fue un vampiro o un lobo, por eso en mi mochila llevo una estaca y un revólver con balas de plata voy a cazar a esa criatura se que volverá a salir esta noche y yo la estaré esperando.  No tengo miedo solo quiero venganza. Tengo mi disfraz de caperucita, la oveja que se transforma en bestia.


Los cuerpos continúan moviéndose al ritmo de una melodía electrónica, es extraño la letra de la canción se refiere a los romances malditos.
Sigo moviéndome en la multitud apartando los cuerpos comprimidos pero, algo me detiene. Una electricidad golpea mi brazo izquierdo un hombre sujetaba mi brazo, no podía verle el rostro, tenia una capa oscura y estaba todo vestido de negro, su mascara solo dejaban que le vea los ojos tan azules como el mar y de una mirada penetrante, intensa, que atrapa mi mente en una especie de embrujo.


 Me toma de la cintura y me acerca a su pecho, que era duro como una piedra, no puedo alejarme de él. Comenzamos a movernos al compás de una melodía lenta mientras sus ojos insistentes se clavaban en mis grandes ojos color miel. El sujeta mi mano y bailamos al ritmo de un vals interminable noto como lentamente salimos a la terraza de la discoteca. Luego el con una mano me quita la mascara, acaricia mi rostro y se quita la suya.


 ¡No puede ser! Es mi novio, es él pero, yo lo vi muerto, lo vi en su ataúd, yo bese esos labios sin vida mientras cerraban el cajón y clavaban los clavos del sarcófago, cada golpe seco del martillo era como si estuvieran empalando mi cuerpo. Ahora estaba conmigo, con su perfecto rostro a unos centímetros del mío pálido como una sabana bañado por la plateada luz de la luna. Contuve un grito mientras él aproximaba su boca a la mía, un shok eléctrico sacudió mi cuerpo y reaccione. Lo empuje de mi lado y las piernas me temblaban.

-          ¡tu estas muerto yo te vi yo bese tu boca fría y sin vida! ¡tu estas muerto!
-          Igual que tu Rosalía, tú me mataste tú me transformaste en lo que soy ahora.
Y de mi boca brotaron colmillos que lastimaban mis ansias mi piel se volvió pálida como una sabana y mi corazón dejo de latir, era verdad lo recordaba yo le maté hace un año y luego lo desenterré y el ya era como yo. No sabia porque pero no lo recordaba, yo mate al amor de mi vida. Me aleje con terror de él, no podía ser yo le mate, yo.


  -     no estoy molesto contigo Rose tenías hambre yo también la he sentido, me has dado el don de la eternidad a tu lado mi querida Rose.
Y grite como nunca con mis manos manchadas en sangre, me voltee y todos estaban muertos, los mate a todos…

miércoles, 15 de septiembre de 2010

gritos en la oscuridad:capitulo2

Summary: Edward es un excelente psicólogo que tras encontrarse con una paciente se pierde totalmente ¿podrá hacerla recuperar sus traumas o el caerá directo en la locura de quererla?


Ángel de carretera

Edward pov

El incesante sonido del maldito celular resonaba en mi habitación, llamada entrante de Tania, seguro que era para decirme que vuelva con ella, había tenido un tach an go con ella de nada le servia las suplicas. Jamás regresaría con ella, ya debería olvidarme.
A regañadientes atendí el celular y del otro lado de la línea podía escuchar su respiración entrecortada y movimiento a su alrededor. ¿Estaba trabajando? Que irresponsable de su parte llamarme.
_Edward?_ espero unos segundos a que yo respondiera.

_si Tania soy yo ¿Qué quieres?_ sisee en un bostezo mientras esperaba la contestación de su irritante voz.

_Edward, acaban de asignarte mi paciente ¿Por qué no me lo dijiste? Vengo trabajando hace tanto con ella y ahora te la asignan a tu instituto_ ash no te lo dije porque no me interesas pensé con malicia mientras escuchaba su maldito parloteo y sus reproches.

_mira Tania no tengo nada que decirte, tu incompetencia para con tu paciente lo han llevado ahora a que yo sea un profesional mas calificado, talvez deberías reprocharte a ti misma y por favor deja de molestarme, que estaba descansando_ espete con prisa mientras me disponía a cortarle el teléfono, del otro lado de la línea escuche un sollozo bajo y me detuve, lo que me faltaba, pensé con sarcasmo.

_haber como harás Edward, porque tu paciente acaba de escapar del instituto_ dijo con rabia en la voz. Me quede duro, ya no la escuchaba ¿Cómo que había escapado?

_sabia que eras incompetente pero nunca imagine que a este extremo ¿Cómo pudo escaparse? ¿Hace cuanto de eso?_ apremie mientras mi voz destilaba veneno a borbotones.

_hace menos de 8 minutos…_ dijo y le corte, antes de que pueda decir otra estupidez me vestí de prisa tome las llaves del auto y el celular.

Baje a toda prisa, muy lejos no podía llegar, era una paciente peligrosa, conocía su historial de memoria, Isabela Swan no debía estar libre, bajo ningún concepto, era una joven de 16 años, ojos marrones, pelo del mismo color, tez blanca. Claro solo sabía la descripción de su apariencia porque la foto de su expediente estaba desencajada y ella estaba en medio de un ataque de histeria. El auto emitió un ronroneo mientras me ponía en marcha el neuro psiquiátrico, no estaba muy lejos, tome el camino mas corto pero también el mas abandonado, la calle de tierra no era muy buena para mi volvo pero, poco importaba debía encontrarla. Casi al medio de la carretera encontré a una doctora, le hice luces pero ella parecía reacia a parar, luego de vario intentos se detuvo y yo apague el motor para esperarla.

Camino hasta mi con paso vacilante y cuando entro en el auto me quede maravillado, dios mío si parecía un ángel, su piel era pálida y frágil, sus ojos café con leche me miraban con un brillo de desconcierto, su cabello caía salvaje hasta su cintura, se mordía inconscientemente la boca. Su labio inferior era un poco mas relleno que el superior pero, era simplemente perfecto.

Un ligero rubor subió por sus mejillas y yo me quede mas anonadado por su belleza, parecía algo nerviosa miro con desconfianza el camino al neuro psiquiátrico, un mechón de su cabello caoba callo sobré su rostro y yo se lo aparte con delicadeza y lo coloque tras su oreja, la electricidad que subió por mis dedos con el mínimo roce de sus mejillas se instalo en mi corazón, que latía desbocado, como queriendo salirse de mi pecho.

Mire hacia abajo cuando ella me miro con tanta intensidad tome mi mano y la aparte de ella con rapidez, no quería poseerla en medio de la nada, no quería aprovecharme de este ángel de carretera, pero cuando baje la mirada, observe que no tenia zapatos y q sus pies sangraban, entonces todo cuadro.

Era ella Isabela Swan la que tenia junto a mi y acababa de huir, no podía creer ahora todo lo que decía el expediente, ella era un ángel no una asesina despiadada. La vi por el rabillo de los ojos mientras ella seguía el rumbo de mi mirada, ella ya sabia que yo sabia quien era, claro era brillante.

Rápidamente intento abrir la puerta del coche entonces yo con la jeringa que tenia preparada se la inyecte en el cuello, un grito ahogado salio de su boca mientras su cuerpo caía de lleno en el asiento, lo lamento ángel dije mientras la acomodaba y la besaba en la frente.

_no sabes cuanto lamento tener que hacerte esto_ dije mientras ponía el motor en marcha, regresando al ángel a su jaula

gritos en la oscuridad

Summary: Edward es un excelente psicólogo que tras encontrarse con una paciente se pierde totalmente ¿podrá hacerla recuperar sus traumas o el caerá directo en la locura de quererla?


Escape del infierno

POV BELLA

¿Cuánto tiempo tenia? Una horas como mucho, calcule mentalmente, desde que había empezado con el ataque, cuando se dieran cuenta vendrían por mí, y ese era el momento de la verdad. ¿Querían una loca peligrosa? Bueno yo les daría una loca peligrosa. Los escuche venir, podía olerlos a la distancia había desarrollado un olfato envidiable en mis horas de cautiverio. Hace tres días tres malditos días que las pasaba en el cuarto de reclusión, pateando la puerta de hierro pero, en ese tiempo no solo estaba gritando en la oscuridad, o no por supuesto que no. Trazaba mi plan meticulosamente, sabia que iba a venir Tania, esa perra que me inyectaba esas porquerías que me dejaban peor de lo que realmente me sentía.

Cinco minutos, pensé mientras giraban la escotilla para abrir la puerta, es hora de la verdad me dije a mi misma mientras incrementaba mis espasmos, todavía tenia las pastillas de la tarde en mi boca, detrás de las papilas gustativas, sabia que me sedarían siempre hacen lo mismo predecibles escupí con asco mientras olía la colonia barata de Tania a pocos metros de mi.

Ella se acerco y la pude escuchar y sentir mientras sacaba la jeringa de su delantal y la cargaba con el calmante. ¿Quieres que me calme perra? Ahora veras quien es la que se calma espete en mi mente.

Tania se coloco frente a mi y me iba inyectar el liquido en mi cuello como siempre pero yo la tome por sorpresa le pegue un codazo en su operada nariz tome la jeringa en su aturdimiento y se la inyecte en el cuello ella emitió un débil quejido mientras caía de lleno al piso. Me levante de la cama con las correas que había logrado sacar y la desvestí. Me puse rápido su ropa y salí con el cabello recogido nadie se percato del cambio.
Camine por el pasillo tranquila sin levantar ninguna sospecha hasta llegar al guardia de seguridad para ese entonces ya había roto el vidrio de una de las puertas y tenia un pedazo retorcido en mi mano ocultándola tras de mi, cuando este se iba a fijar en la planilla no lo pensé dos veces se lo hundí en el hombro y luego con otra jeringa de morfina se la puse en el cuello. El guardia callo de rodillas mirándome hasta que perdió la conciencia, sabia que no lo mataría, había aprendido donde cortar para no lastimarme, en este tiempo.

Salí del edificio y sacándome los zapatos trepe al muro lo salte y adiós infierno, corrí costeando el bosque no permitiría que me encontrara nadie, escuche las sirenas de fuga de instituto psiquiátrico en cuanto traspase la primera aglomeración de árboles, debía correr por mi vida por mi integridad debía escapar del infierno en el que estaba.

Llegue a el camino de tierra con los pies destrozados y me dispuse a seguir caminado sobre las piedras aun sangrando, era tan hermoso estar libre. Respire lujuriosa el aire puro lejos de las medicinas, el olor a orina de algunos locos, la decadencia en la que me reclutaron. Imputable declaro la corte como si supieran algo. Yo no estaba loca, a mis padres los mataron y yo no fui claro que no fui.

Camine unos pasos mas hasta que una luces me detuvieron intente esconderme pero, el auto ya estaba a pocos metros de mi tocándome bocina. Me detuve y con una sonrisa fingida espere a que se detuviera, el conductor aparco el volvo plateado al costado del camino y me abrió la puerta, cuando ingrese me quede petrificada, era sin duda el hombre mas hermoso que había visto en mi vida.